caída libre entre mil lápices...

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Que el verso sea como una ganzúa

Para entrar a robar de noche

Al diccionario         a la luz

De una linterna

                               sorda como

Tapia....

(fragmento de poema ARS POÉTIQUE, Rodrigo Lira)

 

No se puede comenzar a hablar de Rodrigo Lira sin dar una probada de su genio, sin abrir aunque sea un pequeño forado en la muralla de este sistema robótico para ver el mundo que El creó para nosotros.

Este mes me tocó leer uno de los libros que más amo "PROYECTO DE OBRAS COMPLETAS". Este libro consta de todos los escritos de Rodrigo Lira que se pudieron recopilar después de su muerte.

Rodrigo irrumpe sin miedo en una poesía chilena de grandes figuras, para cambiar con sus escritos acerca de la cotidianeidad un meloso estilo de escritura. No digo que todos los poetas chilenos, a excepción de Lira, escribieran melosidades intragables al estilo Neruda; es más, Rodrigo pertenece a una generación de poetas que dan un vuelco trascendental a la poesía chilena (entre estos destacan Enrique Lihn y Raul Zurita.)

Pero en este momento me voy a abocar solamente en Lira.

Rodrigo Lira Canguilhem nació en Santiago en el año 1949. Cursó su escolaridad en el colegio Verbo divino y en la escuela militar. Siendo solo un niño fue diagnosticado con esquizofrenia, enfermedad que se refleja totalmente en sus escritos y que les da ese saborcillo suicida a sus poemas. Luego del diagnóstico es sometido a una serie de tratamientos que le generan un gran repudio hacia los doctores.

Peregrinó desde los años 60 hasta el año de su muerte  por bastantes carreras universitarias, entre la cuales están sociología, psicología, filosofía y algunas otras de la rama humanista (no terminó ninguna, por cierto). Adoptó el pedagógico de la Universidad de Chile como su "quincho ecológico" y pasó en el muchas horas de su vida

Su nombre comenzó  a  sonar en la poesía debido a una serie de recitales que brindó en la universidad, y por algunas publicaciones en revistas de literatura (algo restringidas por los milicos), por ejemplo "La bicicleta" donde se publicó su poema "4 tres cientos sesenta y cincos y un 366 de onces" al ganar el concurso de la misma, ayudado por Enrique Lihn, quien era miembro del jurado. También podemos ver a Rodrigo en la televisión en su aparición en el programa "Cuánto vale el show" haciendo una representación de Shakespeare. Pero su real camino era la poesía y lo deja bien claro a los jurados del programa.

Lira con su arte, con sus mundos infectados de detalles, de juegos, no logró aguantar más y se quitó la vida en 1981, pero nos dejó sus escritos para que nosotros pudiésemos degustar un poquito de los mundos por él creados.

"Proyecto de Obras Completas" es toda la vida, cada sensación,  cada uno de los temores, cada poema te sumerge totalmente en el mundo que solo Rodrigo logra crear entre sus letras. Cuando lo tomas, nunca logras volver a la superficie.

Hago sí una muy seria advertencia: quien no esté limpio de pesares y sienta que su alma brama escondida en las oscuras fauces de las sábanas, no ose leer estas páginas escritas con sangre de otras épocas, no sin los lentes de sol apropiados y con una llave colgando al cuello. Si no tomas precauciones, quedarás prendado de por vida en esta gran vorágine que es la creación escrita. 

 

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Comentarios

Antes de leer tu reseña suponía tendrías un trabajo más arduo que el de todos los demás, pues hacer una reseña de un libro con una historia de principio a fin es evidentemente más fácil que hacerlo con un libro de poemas. Sin embargo, pienso que lo hiciste de una manera asombrosa, tomar la biografía del autor para hacer la reseña (en donde sí hay un principio y un final) fue una buena estrategia.

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Tomás:

Muy buena tu reseña, comparto absolutamente el comentario de Simón. Como profundización, te pido que reflexiones brevemente sobre la diferencia del poema de Lira con el texto que le sirve de intertexto: el poema "Arte poética" de Vicente Huidobro. 

Espero tu comentario (y del que quiera)

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Tomás, aún espero :)

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Chaucito, buenas vacaciones y estoy leyendo tus poemas (me han gustado mucho). Espero con ansias tu intervención

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I'm fairly inrfniedeft on the whole thing. Although I would never applaud between movements, it certainly doesn't bother me. I was in the audience for the Friday night concert, and I agree with Sam in that the audience was very respectful and waited for all the sound to die off before they would applaud. The only thing that bothered me on Friday was early clapping after Sharon Isbin's exquisite encore. Since you bring up this show, I want to mention how truly wonderful it was. I was chomping at the bit to hear this concert. The first two programs (and week 4 too) bring some fresh repertoire at least repertoire we wouldn't necessarily associate with Osmo Vanska. And as usual, we got a whole new perspective on these pieces it's all in the details folks. The orchestra was splendid just an amazing amount of solo work throughout the show. The more time goes on, the more admiration I have for Osmo. He and the orchestra work so dawg-gone hard. You can see it in the playing, and his conducting of course. It must be very physically taxing where does he get all this energy from? In my opinion though, a brilliantly crafted program. Looking forward to tomorrow's show .
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